PAUTA #4: Elije tu mantra

Para despertar a diario mi sonrisa interior, me repito el siguiente mantra: “Amo a la vida y la vida me ama”.

Para evitar de caer en la trampa de esperar algo de la vida, de esperar algo a cambio de un favor, de una sonrisa, de una amistad, del cariño de una persona, me resulta fundamental aplicarme esta siguiente filosofía: “no espero nada de la vida”. ¿Porque?

Por la sencilla razón que yo fabrico la vida que deseo tener. Me la creo yo misma en cada momento del día. Conozco los valores que me aportan felicidad, se cuáles son los detalles que me llenan el corazón de alegría, y dejo atrás los pensamientos que me llevan a sentirme triste o impaciente. Rompo entonces con mis dependencias y apegos emocionales, con las necesidades de reconocimiento de mi ego o bien con mi tendencia a vivir alegría a través de los demás. Me doy amor y alegría a mí misma, sin esperar que nadie me lo de.

Cuando rompo con estas dependencias exteriores, llego a estar bien conmigo misma. Y entonces poco importa si alguien me ha hecho un cumplido, si me devuelve la sonrisa o mirada, si recibo esta llamada de teléfono, si tengo planes para salir… todo esto importa poco, lo que importa es seguir sintiendo esta sonrisa interior, este equilibrio interior en cada momento. Lo importante es sentirme bien conmigo misma. Es alimentar por dentro esta alegría de sentirme viva y reconocer en cada momento la suerte de estar viva.

¿Y concretamente como se hace? Disfrutando de quien soy, de mis actividades, de lo que me sucede a diario (sacando partido de cada momento para aprender algo y crecer), de mi gente, de mis cinco sentidos, de mi cuerpo, de mis aficiones. Al final se trata de conocerme bien, saber cuáles son los valores que me hacen vibrar y llevarlo a la práctica a diario.

Esto sería cumplir la primera parte del mantra: “Amo a la vida”.

La segunda parte del mantra “la vida me ama”, es una forma de recordarme que soy merecedora de recibir todo lo bueno del universo. Que estoy dispuesta a recibir todo lo bueno que me merezco recibir. Es una manera de recordar que sonriendo a la vida, la vida me devolverá este espejo sonriente naturalemente. Pero no significa que estoy esperando algo de la vida, que la vida está en deuda conmigo y me debe de responder bien. No. Es una manera de recordarme que muchas cosas bonitas me llegan y seguirán llegando, así por sorpresa. Cuando menos me lo esperare.

El mantra “Amo a la vida y la vida me ama” me permite recordar que estando en paz conmigo misma, todo está bien en mi mundo.

About The Author

Carole Vecten
Me dedico al Life Coaching y al Coaching Ejecutivo en Empresas. Soy también facilitadora de “Sana tu vida”©, en los talleres de autoayuda y reconciliación emocional basado en la filosofía de Louise L Hay. Organizo y dirijo también talleres de Coaching Grupal. “Como gestionar tus enfados”, “Aumenta tu autoestima”, “Piensa positivo”, “Pautas de comunicación no violenta” son ejemplos de algunas temáticas de mis talleres.

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